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La Conspiración de Diciembre

  • Writer: Ramon Rojano
    Ramon Rojano
  • Dec 29, 2016
  • 4 min read

Entre los poderes menos usados por el hombre está la capacidad de cambiar las emociones. En el pasado se creía que la vida afectiva era algo que estaba fuera de nuestro control y que éramos sus víctimas pasivas. Ahora se sabe que tenemos la prerrogativa de poner los sentimientos a funcionar a nuestro favor. Una prueba de ello es la conspiración de diciembre.


Preguntémonos porqué en esta temporada la gente piensa y funciona diferente? Si nos ponemos a analizar cómo se gesta el “espíritu de diciembre” notaremos la influencia de la autogestión. El mes incita a una especie de conspiración positiva para dar lo mejor de nosotros mismos. En esta época la gente se prepara para pasarla bien y la estrategia produce resultados: la mayoría parece estar mas feliz de lo normal.


Este es un ejemplo mas de la potestad de construir la vida y el estado emocional deseados. Si nos lo proponemos podemos rebelarnos contra las tristezas, desesperanzas, resentimientos, frustraciones y amarguras y cambiarlas por tranquilidad, paz, amor y alegría. Pero cómo es posible que uno pueda “ignorar” los problemas y las realidades negativas de la vida? La respuesta es sencilla, los problemas están allí, otra cosa es la percepción y la actitud frente a dichas situaciones. Lógicamente una postura positiva va a dar fuerzas para enfrentar las dificultades de la vida.


En conclusión, a diferencia de los animales, los humanos poseemos la facultad de cambiar la afectividad. Lograrlo es relativamente fácil. Para ejercer este atributo se necesita decisión, concentración y esfuerzo. Hay una serie de condiciones que desencadenan ciertas clases de sentimientos. Cambios en la cognición, en las circunstancias y los comportamientos terminan produciendo alteraciones en lo que se siente. Lo primero que se necesita es modificar los pensamientos y ponerse el propósito de estar contento. Luego hay que propiciar la ocasión, es decir escoger el lugar y la fecha en que vamos a estar alegres. Después hay que armar un programa con unas actividades específicas que contribuyan al goce de la vida.


Cualquiera pudiera pensar que diciembre es diferente por sus festividades. Veamos. Hay tres clases de navidad. 1. La navidad visual. Está representada en los adornos dentro y fuera de las casas. 2. La navidad en familia, con las celebraciones hogareñas. 3. La navidad cristiana, con los rezos de la novena, la elaboración del pesebre y las visitas a la iglesia. Para muchos este es el verdadero sentido de esta festividad por la conmemoración del nacimiento de nuestro redentor. Todas esas formas, especialmente la primera y la segunda, no suceden artificialmente y son "hechas". La navidad de por si no existe. El producto emocional de cómo se siente uno en este período es el resultado de las acciones que tomamos.


Es interesante ver cómo suceden las cosas. Es como si la comunidad diera una orden: "diciembre es un mes para celebrar". Todos seguimos ese mandato. Parece que el cerebro recibiera una orden y sintiera la obligación de seguirla.


Lo importante es ver cómo todos se confabulan para ser diferentes y hacer cosas especiales en esta época. Algunos mandan mensajes de amor o tarjetas a los familiares y amigos, compran regalos, montan un árbol, decoran la casa y preparan una comida especial.


O sea que el poder de crear circunstancias agradables y placenteras es inherente al género humano. La pregunta es: ¿Se puede hacer esto en otros meses del año? La respuesta es “claro que sí.” Con la misma energía usada para festejar este mes también se pueden crear momentos llenos de gozo en otros días del año. De hecho muchos lo hacen y lo logran en las fiestas patronales o en los carnavales. Pero no es necesario tener el pretexto de un día festivo, un cumpleaños o un aniversario. Tenemos el privilegio de decir por ejemplo. "en esta casa vamos a gozarnos los martes y los sábados". Sólo se trata de acatar la orden y hacerla realidad.


Una aclaración importante. No siempre hay que gastar dinero para estar bien. Uno puede aprender a gozar las cosas simples de la vida y lograr sentir felicidad sin plata. Por ejemplo, decir palabras bonitas, contar historias, caminar o bailar juntos y muchos otros comportamientos que no cuestan un peso pueden producir sensaciones gratificantes.


Aquí están algunas ideas para construir espacios dichosos en cualquier mes del año: 1. Escoge un día y ponte de acuerdo con alguien para pasar bien. 2. Toma la decisión de no pasar mas de siete días sin gozar la vida. 3. Inventa algo, un ritual o un juego para divertirte. 4. Aplaza las preocupaciones y dedícate a pasarla bien en esos momentos. 5. Déjate llevar por el goce y trata de contagiar a otros. 6. Sonríe todo lo que puedas. 7. Canta aunque no sepas cantar y baila aunque no sepas bailar. 8. Gasta tiempo hablando de las experiencias agradables que has tenido.


Trata de seguir estos consejos. No te vas a arrepentir. Y hasta puede que así soluciones tus problemas, mejores la salud y vivas muchos mas años.


By Ramón Rojano, PhD, MFT, MPH, CPC

rojanophd@gmail.com

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