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Elecciones 2022 No Dejar que el Miedo Guíe Nuestras Decisiones

  • Writer: Ramon Rojano
    Ramon Rojano
  • Mar 26, 2022
  • 3 min read



Sabemos que el miedo es una reacción emocional automática ante la percepción de un peligro. Puede tratarse de una amenaza que es percibida por los sentidos, por ejemplo, un huracán que vemos acercarse, un riesgo que es anunciado por otras personas, o una situación que nosotros nos imaginamos. Es bueno aclarar las diferencias.


El miedo puede ser una respuesta saludable ante una amenaza real. En este caso el temor que sentimos nos hace huir y protegernos del peligro. Por ejemplo, si vamos caminando en el campo y vemos una serpiente nos apartamos y nos ponemos a salvo. En otros casos, el temor es generado al escuchar a otras personas que nos dicen que algo malo está por llegar. A veces uno puede buscar información y comprobar o desmentir lo que escuchamos, pero en otras situaciones quedamos a merced de dichas personas. A veces nosotros mismos percibimos un peligro potencial, sentimos terror y nos apartamos de la situación. Este es el caso de la persona que evita conducir de noche en unos lugares con altas tasas de criminalidad. En resumen, las informaciones que producen temor pueden ser A. Verificables; B. Confiables debido a la seriedad de la fuente de información; C. No totalmente confiables porque son producto de un pronóstico que alguien nos hace; o D. Productos de nuestra imaginación (conclusiones a las que hemos llegado y que pueden ser o no ser ciertas).


En los períodos de elecciones en muchos países ahora es común que se utilice el pánico como una herramienta política. Eso lo podemos ver cuando escuchamos pronósticos aterrorizantes y la invitación a votar por unos candidatos que supuestamente pueden evitar el mal desenlace. Estas estrategias intimidantes no son solamente usadas por los políticos, sino también por sus seguidores.


El temor produce unas reacciones primarias que inducen unas tendencias a actuar. Pueden causar conflictos entre familiares y amigos y pueden ser causa de violencia verbal, psicológica o física. Igualmente, la visualización de escenarios catastróficos puede conducir a acciones impulsivas que hacen daño. Caso 1: Unos padres de familia ven que su hija de 15 años anda con un muchacho que tiene varios tatuajes en el cuerpo. Se asustan y cambian a la hija del colegio. Pero, en el nuevo ambiente la joven no funciona bien, y termina metida en las drogas. Caso 2: Un trabajador escucha la noticia de que su empresa está a punto de quebrar. Se asusta y abandona su buen empleo y se va a trabajar por menos salario en una compañía que creía más segura. Sin embargo, su empresa anterior se recupera y comienza a progresar. Cuando trató de volver, sus jefes habían perdido la confianza que antes le tenían y no lo aceptaron.


El mundo está lleno de personas que fracasaron gracias a medidas que tomaron basadas en unas fantasías que nunca se materializaron.


Actualmente, debido al proceso electoral, en Colombia hay mucha gente angustiada, considerando tomar acciones precipitadas como respuesta a un peligro percibido como inminente. Muchos están pensando abandonar el país y buscar otros lugares donde vivir, sin estar preparados para hacerlo. Puede que esa sea una decisión correcta, pero las disposiciones precipitadas e improvisadas generalmente salen mal.


Hay que tener cuidado. El miedo puede ser el peor consejero y comúnmente causa distorsiones del sano juicio. En otras ocasiones el temor es un elemento que nos paraliza, nos impide avanzar y lograr nuestras metas. Idealmente, actuar o no actuar debe ser una decisión que esté completamente bajo nuestro control. Lo más saludable es regular las emociones y buscar siempre un estado de ecuanimidad para evaluar bien cualquier situación que se presente. Entonces, con una mente tranquila podemos escoger lo que más nos conviene.


Sugerencias:

  • Verificar la información. Es necesario buscar las evidencias que comprueben el verdadero grado de peligro que enfrentamos.

  • Utilizar fuentes serias y confiables. No tragar entero y comprobar que no se trate de noticias falsas.

  • Mantener la calma. Funcionar desde una plataforma mental de serenidad.

  • Poner en duda lo que pensemos mientras estamos llenos de temor. Confiar más en lo que pensamos cuando estamos tranquilos.

  • Consultar con varias personas para comprobar lo que estamos pensando.

  • Mantener los vínculos importantes. Evitar que las discusiones políticas dañen la familia o las amistades.

  • Si pensamos que hay amenazas reales, se necesita hacer planes para responder a las diferentes situaciones planteadas.

  • Mantenerse preparados con planes de acción bien pensados.

  • Utilizar mecanismos de relajación o meditación.

  • Para las personas religiosas, rezar es siempre una buena opción.



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