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El Punto De Encuentro Entre La Terapia Y El Coaching

  • Writer: Ramon Rojano
    Ramon Rojano
  • Aug 11, 2017
  • 8 min read


Resumen


Este corto artículo discute las ventajas de la combinación de la psicoterapia con el coaching. Presenta las diferencias entre estas dos intervenciones, explicando claramente cuáles son los objetivos primarios del coaching y cómo puede añadir valor a los procesos terapéuticos. También expone las limitaciones y desafíos de ambos enfoques. El autor ilustra el modelo de integración que utiliza mezclando la llamada “terapia de armonización” con “coaching de empoderamiento”. El prototipo proporciona un ejemplo claro de una forma de efectuar esta integración. Al final provee algunas referencias que pueden ser útiles para lograr una mejor comprensión del tema.


El rápido avance de la profesión del coaching representa un desafío adicional para el mundo de la psicoterapia. Inicialmente enfocado hacia la asesoría financiera, en los últimos 20 años esta técnica evolucionó hacia el concepto de coaching de vida (life coaching), una intervención que ofrece soluciones para una variedad de problemas. Aunque fue recibido inicialmente con escepticismo, el coaching fue progresivamente ganando aceptación entre los terapeutas americanos como reacción al acorralamiento a que han sido sometidos por las compañías de seguros médicos. Actualmente, en los Estados Unidos y otros países, los terapeutas están limitados a proveer sólo un reducido número de sesiones pre-aprobadas, y son confinados a sólo usar las técnicas terapéuticas prescritas por los gerentes de servicio. En los últimos años muchos terapeutas migraron de la terapia al coaching o establecieron prácticas bi-modales, implementado terapias en unos casos y coaching en otros. Hay muchos libros y artículos publicados sobre la integración de los dos métodos y hay programas de certificación dictados por terapeutas acreditados. Existen ya miles de profesionales en todo el mundo que se promocionan como psicólogo-coach (coaching psychologist). También existen especializaciones. Por ejemplo, el auge de la sicología positiva se trasladó al coaching dando nacimiento al concepto de Coaching de Psicología Positiva que es ahora popular. El coaching provee acceso a una clientela diferente, con tarifas más altas, y al permitir que las sesiones puedan hacerse en la oficina, por teléfono, teleconferencia o por correo electrónico, permite trabajar con un horario flexible y desde cualquier lugar. Esta oferta es muy atractiva.



El coaching no es necesariamente un reemplazo sino un complemento a la terapia, y ofrece una alternativa a las personas que no sufren de trastornos psiquiátricos y que desean alcanzar su máximo potencial de desarrollo. Está indicado primariamente para situaciones como las siguientes: planeación del progreso profesional o personal, transiciones de vida (separaciones, divorcios, cambios de empleo), manejo de enfermedades crónicas, desarrollo de estilos de vida saludables, planeación financiera, solución de conflictos u otras situaciones similares. Claramente, este territorio no incluye el tratamiento de enfermedades mentales. En estos casos se requiere referir al paciente a un especialista en salud mental. Lógicamente, el coaching enfrenta sus propios desafíos. Al no ser una profesión muy regulada, se presta para que cualquier persona, con entrenamiento apropiado o escaso, pueda practicarlo. O sea que hay que tener cuidado al escoger con quien trabajar.


En mi caso, yo fui uno de esos escépticos iniciales. Como psiquiatra y terapeuta de familia pensaba que todos los coaches eran unos charlatanes. Todo empezó a cambiar cuando en 1995 me enfrenté con una situación difícil al ser nombrado director de servicios humanos de la ciudad de Hartford, Connecticut. Dado el cambio en las políticas de beneficencia social, se requería ayudar a miles de personas a aprender a sobrevivir sin el apoyo financiero del gobierno. Estas personas se habían acostumbrado a una vida de bajo perfil con recursos limitados, pero eso sí, nunca dejaron de soñar. Entonces creamos el programa Expreso Clase Media para ayudarles a alcanzar y mantener un progreso socioeconómico. Al buscar métodos de entrenamiento en planeación de vida, manejo efectivo de finanzas y preparación para competir en el mundo laboral, el coaching de vida apareció como la mejor opción. El resultado fue impresionante.


Muchas personas transformaron sus vidas e ingresaron a la clase media. El éxito de este programa me llevó a ser invitado a trabajar con uno de los coaches más reconocidos de los Estados Unidos, el gran maestro Anthony Robbins. Trabajando con él en Australia, Fiji y otros lugares pude observar de cerca cómo ayudaba a miles de personas a transformar sus vidas. Me tocó aceptar la realidad: un coaching bien hecho puede ayudar a la gente a realizar sus sueños. Después decidí seguir adelante y por dos años estudié en el College of Executive Coaching de Santa Bárbara, California y me acredité como Certified Professional Coach (Coach Profesional Certificado).


Es importante revisar las similitudes y las diferencias entre la terapia y el coaching. Según Anthony Robbins, estas son algunas de las diferencias: los terapeutas pueden diagnosticar patologías y tratarlas clínicamente, y analizan el pasado como una estrategia para entender las conductas presentes, mientras que los coaches simplemente identifican y describen los problemas presentes para que los clientes traten de modificarlos; los terapeutas ayudan a las personas a entender su inconsciente, con la meta de lograr un mejor entendimiento, mientras que los coaches se enfocan en las metas y los resultados. Según Gallway, el coaching es el arte de crear, a través de la conversación, una forma de ser que facilita el proceso para que la persona avance hacia los objetivos deseados y alcance la autorrealización. Este es un gran punto de convergencia y muchos terapeutas pueden decir que esos son objetivos terapéuticos. Es de esperarse que un proceso de coaching ofrecido por un terapeuta bien entrenado provea un servicio confiable y de buena calidad. La mezcla se puede hacer con varias formas de psicoterapia, siendo la terapia conductual cognitiva la más comúnmente usada. También se usa en terapias de pareja y familia.



Los terapeutas pueden incorporar todas las destrezas clínicas e interpersonales usadas en los procesos terapéuticos. Pero hay diferencias también. El objetivo del coaching no es “tratar” y “sanar” las patologías de los clientes, sino servir como un(a) facilitador(a) del desarrollo profesional y personal. El trabajo se hace formando un equipo con el cliente y el coach se define como un socio de pensamiento. Pero, como sucede en los deportes, el coach sólo provee entrenamiento y asesoría estratégica. La persona es la que juega su propio partido, en este caso en el campo de la vida.


Más comúnmente, el coaching trabaja identificando y clarificando las metas personales. Luego se exploran las oportunidades existentes y también se trabaja en la remoción de los obstáculos que impidan el cumplimiento de las metas. Entonces el cliente se encarga de cumplir algunas tareas, siguiendo un plan organizado de acción. Al mantener un foco de atención en los resultados, este enfoque es muy efectivo. Sin embargo, en muchos casos los obstáculos que las personas tienen son internos. Estas trabas psicológicas se derivan de situaciones de la historia personal. Por ejemplo, si una persona fue abusada en la niñez, verbal o físicamente, puede que viva con una sensación de resentimiento, abandono y baja autoestima. Puede que, en su vida adulta, tenga la tendencia a ser desconfiado, a aislarse y a ser inseguro en la toma de decisiones. Sin duda, para realizar los sueños se necesitan varios ingredientes, incluyendo mucha seguridad en uno mismo, entusiasmo, motivación y tener muy buenas relaciones interpersonales para lograr el apoyo y la aceptación en el mundo profesional. Estos ingredientes van a estar alterados si la persona tiene unas emociones negativas por dentro.


Por eso en muchas ocasiones una persona puede estar en un proceso de coaching muy bueno y lograr algunos resultados iniciales, pero a largo plazo no logra sostener los triunfos por presentar apatía, desgano y dificultades en las relaciones con los demás. Aquí es donde la terapia se vuelve muy útil. Unas buenas sesiones de psicoterapia van ayudar a las personas a procesar lo que se llaman los anclajes psicológicos negativos. Trabajar esas dificultades va a facilitar la efectividad de las sesiones de coaching. Por otro lado, el enfoque positivo y hacia adelante en la consecución de metas es algo que normalmente no forma parte de la agenda terapéutica. El coaching puede ser un elemento muy valioso como intervención complementaria. Además, el tener una visión clara de las metas futuras se convierte en un factor motivador para participar activamente el proceso terapéutico. En conclusión, estas dos estrategias se pueden complementar muy efectivamente.


En mi práctica privada actual combino lo que llamo Terapia de Armonización con Coaching de Empoderamiento. Se trata de establecer una visión clara de la vida futura, y entonces ir atrás y revisar la historia personal, y examinar las circunstancias y desafíos actuales para tratar de buscar un total alineamiento, coherencia y sentido de la existencia. Se trabaja en tres frentes. Uno, identificando y removiendo los anclajes psicológicos del pasado que consumen energía, disminuyen la motivación, y dañan la alegría de vivir. Dos, revisando el estilo de adaptación y el manejo de los estresores actuales y, tres, organizando un plan estructurado de acción para conseguir las metas y los sueños. Este proceso ayuda a armonizar la mente y el alma y permite avanzar hacia lo que llamamos una vida plena. Usando un estilo llamado liderazgo compartido los participantes tienen la oportunidad de re-editar su biografía personal, desarrollan su resiliencia y gestionan el logro de metas claramente establecidas. Generalmente esta secuencia toma de 20 a 30 sesiones. Los resultados son sólidos porque se promueve la auto-eficacia y la autogestión.



En conclusión, hay varios puntos de encuentro entre la terapia y el coaching, y varias formas de juntar estas dos intervenciones. Sin embargo, la combinación solo funciona bien si es hecha por profesionales acreditados en salud mental que han recibido entrenamiento en coaching. No es recomendable improvisar o simplemente añadir a la psicoterapia unos elementos de coaching sin tener un plan estratégico completo. Eso sí, una mezcla bien hecha puede ayudar a los individuos a crecer personalmente, alcanzar sus metas y de paso mejorar su calidad de vida.


By Ramón Rojano, PhD, MFT, MPH, CPC

rojanophd@gmail.com


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* Ramón Rojano es un psiquiatra, psicólogo, terapeuta de familia, salubrista y coach certificado. Miembro del comité ejecutivo de la Academia Americana de Terapia de Familia. Actualmente enseña en las universidades del Norte y Simón Bolívar y atiende algunos casos en la práctica privada en Colombia. Email: rojanophd@gmail.com WhatsApp: 321-584-7565 Website: www.ramonrojano.com


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